Amor, amor, amor…hasta ahora es casi de lo único que se ha tratado aquí. Pero hablemos de algo que nos gusta a todos. Sí,hablemos de sexo.
Y es que nosotras, a parte de ser para vosotros enamoradizas, ilusas, y deudoras del poco orgullo que la cólera de sentimientos y pasión nos (las) arrastra a veces, también somos seres sexuales.
Sólo que algunas tienen el beneficio de saberlo,
Y otras no.
‘Voy a escribir sobre sexo’
Clota escupió el café que estaba bebiendo al terminar yo la frase. Preferí ser directa. En verdad, siempre lo prefiero.
Sophie ni se enteró de lo que había dicho hasta que se lo repetí.
‘Genial’.
Habíamos quedado en casa de Sow. Lo de siempre: series, palomitas, cerveza, y lo que surja. El comentario cayó de forma repentina pero las consecuencias correspondieron a mi objetivo. Que ellas hablaran y yo tomara nota.
Mientras S. se acababa su cigarro de la risa, y Bartie tardaba en llegar en un trabajo fashion de esos que hace él, Clota pareció estar interesada en el asunto.
‘¿Por qué?’
‘¿Por qué no?’
Y es que, la temática había estado rondando mi cabeza. Pese a haber escrito sobre ello en algún fragmento de alguna libreta perdida por mi habitación, nunca lo había hecho de esta forma. Sí de manera literaria en algunos fragmentos que relacionaban la liberación sexual con la personal. Sí con todo el mundo abiertamente. Pero no aquí. Me parecía algo que no podía pasar por alto en este rincón.
‘Tema a pesar de los tiempos que corren tabú’ Dijo Clota mientras acompañado de una mueca.
‘Sí. Sobre todo el papel de la mujer en ello’
‘¿A qué te refieres?’
‘Tengo una teoría’.
‘¡Oh no!’
‘No, en serio. Tengo la teoría de que muchas mujeres no disfrutan del sexo como se merecen.’
‘Adelante, expláyate. Sé que te encanta y más en esto.’
Mientras las pupilas de Sophie se dilataban al compás de cada minuto que pasaba y sonreía lunáticamente mirando de un lado a otro, decidí tomar riendas en la conversación y dirigirla hasta donde quería. Mis amigas y amigos ya saben y han asumido de que los uso de cobayas. Y todos, a nuestra manera, lo encajamos de una manera utilitarista. Ganamos todos.
Sexo, sexo, sexo. Hablemos de sexo.
Ya basta de tabús. Ya basta de retraernos y de avergonzarnos. De redimirnos y no desatarnos. ‘’Ellos pueden hacerlo y nosotras no’’; la gran oración injustamente lícita. Y es que el sexo, también ocupa un lugar en nuestras vidas. O por lo menos, debería.
A medida que he ido creciendo, y conociendo a diferentes chicas, muchas de ellas (Por suerte, no todas) se mantenían reacias a hablar sobre el tema incluso entre amigas. Y las que lo hacían quedaban de frescas.
Frescas, seamos frescas.
En la tradición hindú, el papel de la mujer en la relación tanto con el hombre, como con la sociedad es totalmente sumiso y secundario. No obstante, con el primero en el terreno sexual, es la protagonista. La importancia de tal, se traduce en su significado como comunión divina y paso necesario para su complemento. Por ello, el hombre necesita a la mujer, y su cuerpo y alma se convierte un mausoleo que el hombre ha de tratar y complacer de la mejor forma posible para alcanzar esa plenitud espiritual.
Una lástima no ser libres ni en la cama ni fuera de ella.
‘¿Y tu teoría va encaminada hacia…?’
Como siempre, atando y atando. Siendo testimonio, testigo, y lectora a sobre el tema, había llegado a varias conclusiones.
‘¿Sabes que muchas mujeres no han alcanzado nunca un orgasmo y ni si quiera son conscientes a ciencia cierta si lo han hecho?’
‘Algo había oído, pero bueno, realmente ese aspecto en la mujer es mucho más complejo y menos exacto que en el hombre.’
‘Definitivamente, esa gente la palmará sin saber lo bueno que tiene la vida, y los que no fumen esta mierda tampoco, para mí no merecen respeto’.
Al fin Sophie parecía haber espabilado o desatado su creatividad. Podría tirar mucho del hilo. Con ella es con la que siempre hablo abiertamente de todos los temas sin ningún tapujo. Y en esto, sabía que podía apotrar mucho.
Como Bart.
Que tardaba.
Y nosotras, pues…
Sexo, sexo, sexo… Seguíamos hablando de sexo.
Volviendo al orgasmo,
‘No tan inexacto’ dije. Lo cierto es que la satisfacción sexual está dividido en cuatro fases; excitación, plateau, orgasmo, y resolución. La fase más breve, es el punto venerado por las que lo conocen, pero desestimado por otras muchas que lo desconocen. En esos pocos segundos en los que versa tal fase, el cerebro parece ser que se adormece y la tensión psicológica sexual se desmorona bruscamente, y por ello experimentamos la sensación de placer. También se conoce como ‘Petit mort’. Una vez terminada, la fase de resolución toma forma como el proceso de retornar al estado previo de la estimulación sexual.
Tenemos todos los datos.
¿Tenemos todas las experiencias?
Para muchas, y muchos el orgasmo ha sido un tema más frustrante que gratificante. Y es que chicas, somos complicadas hasta en eso y no nos vale un proceso simple. Ellos, como siempre y en todo lo tienen mucho más fácil. Y lo valoran igual siempre, aunque no les cueste (…). Pero, el permitir que ese acongoje y esa presión actúe sobre nuestro inconsciente para dar la talla y sólo por cumplir y no disfrutar, no nos lleva más que…a perder el tiempo.
Y sí, a fingir orgasmos.
¡SÍ, CHICOS! ¡TODAS LO HEMOS HECHO ALGUNA VEZ!
‘¿Pero conmigo no, no?’ Te preguntaría alguno al que le has confesado tal secreto a voces. ‘Pues sí, contigo también’’ se traduce en un ‘No cariño, contigo nunca me ha hecho falta’. A lo que un ‘Ay, qué bestial’ en un ‘Joder, que acabe ya’.
¿Por qué la mentira? No me resulta tan grave como que hagamos vigente y aceptada tal frsutación. No le encuentro sentido. Tampoco convertirla en la misma ¿Es necesario para las mujeres llegar al orgasmo para sentir placer? ¿Nuestra biología es la que impide alcanzarlo todas con la misma facilidad, o nuestra psicología alimentada por complejos e inseguridades?. Aún así, se me hace difícil no relacionarlo con la inculcación cultural implícita o no de haber nacido para complacer y no ser complacidas.
Una mujer al mando, es de armas tomar.
Porque el sexo también es un legado de poder.
Pero cuando tal poder se convierte exclusivamente unilateral, la posesión de la otra parte también va relacionada, y con ello muchos factores que giran entorno a una relación de dos.
‘¿Quieres decir que, por ejemplo, quien tiene las riendas en la cama, las tiene en la relación? Preguntó Clota.
No supe que contestar. Sí pero no. O no exactamente. Según lo veas. Puede. Sí. Aunque las riendas deberían de ser mutuas, sabemos que la interacción sentimental y emocional real no es así. Siempre –en mayor o menor medida– hay uno que lleva y el otro se deja llevar.
‘Joder, soy una dictadora entonces’ Apuntilló Sophie a carcajadas. Pero tienes razón –prosiguió-. A mí me gusta estar relajada y no ser un muermo. Pedir y que me pidan. Pero muchas veces he sentido que eso en cierta parte se extrañan o sorprenden de que una mujer sea como ellos. Incluso a veces me he preguntado si esa clase de cromañones se plantearían tener una relación, o tomar en serio a una chica que en el primer encuentro, o en los sucesivos se muestra dominante y creativa. Me parece muy fuerte de triste.
Les asusta tanto como les gusta. Sentencié.
‘Sí, Clo. Ahora estamos hablando de una relación. Pero imagínate un encuentro casual o puntual. ‘Hombre folla con mujer’ Hombre sujeto, follar verbo, mujer objeto. Todo bien. Pero la sintaxis del género sexo y sociedad puede ser engañosa y cuanto menos injusta. ‘Mujer folla con hombre’; Mujer sujeto, follar verbo, hombre objeto’. En ese caso el análisis sería socialmente erróneo y nos llevaríamos un cero y una bofetada para casa. Por lo menos en este entorno’.
‘Vale, sí en eso tienes razón’.
‘Tiene razón. Es una pesada. Pero cuando tiene razón tiene razón’. Dijo Sow con las manos en alto.
Le tiré el cojín. Tirándole su enésimo cigarrillo de la risa, lo cual ya a penas le importaba.
Añadí que… ‘Hace poco, leí un libro de mi querido McEwan,Chesil Beach se llama. Retrata un poco este tema. El como el control y contexto social irrumpe hasta las esferas más íntimas y espontáneamente correspondiéndose a la intuición axiológica como seres humanos. La moralidad desteñida en hipocresía y en sumisión para ellas. El personaje de ella, y su aversión y pánico frente al sexo, me pareció interesante. Y extrapolable’.
Teniendo en cuenta que el libro está contextualizado en la Gran Bretaña post Segunda Guerra Mundial. Da mucho que pensar que sea extrapolable, sí.
‘Me lo has de pasar, ¿no me habías dejado otro de él?’
‘Sí, “Expiación”. También hay la película en la que aparece Keira Knightley’.
‘Bueno, gurús del sexo, os dejo con vuestras cosas y argumentos feministas placenteros. Me voy, Dave me espera para una cena para dos’.
‘Qué asco de gente que se quiere y cena junta, dijo S riéndose’.
Mientras Clota cerraba la puerta Sow propuso ver algo. Coincidimos en que sería buena idea ver juntas después de tal relato la serie ‘Masters of sex’ que recomiendo de forma insistente.
Sexo, sexo, sexo. Sexo en los años 60.
Y sabiamente
frescas desde mucho antes.
Nos bajamos media temporada entre cigarro, risa y palomitas.
El humo ya bañaba la habitación y de paso nuestras neuronas.
‘Dios la amo. Me siento superidentificada’
‘Superidentificada, sí. Joder, es que es lo más’.
‘¿No te parece lo más?
‘Sí, la amo’.
Un diálogo bastamente besugo y sin sentido.
Sophie cogió el teléfono, tenía dos mensajes.
Bart: Lo siento. Gemelos modelos noruegos. Os quiero, pero a ellos ahora mismo les quiero más.
Clota: Hemos pasado del plato al postre directamente. He dominado.
Las dos nos reímos a carcajadas.
Sophia me miró seriamente, me agarró de la mano en su plena esencia de reina del drama, y con cara de seriedad y tono retintinero previo a una carcajada pronunció:
“Y hoy, amigas,en la ciudad donde el Sol nunca sale, fuimos las únicas que no triunfamos”.
Por frescas.
Si quieres seguir todo esto desde donde empezó, Der Mischer, revista en la que escribo, puedes hacerlo aquí:
http://dermischer.com/2014/01/verb-sex/
Si quieres seguir todo esto desde donde empezó, Der Mischer, revista en la que escribo, puedes hacerlo aquí:
http://dermischer.com/2014/01/verb-sex/
No hay comentarios:
Publicar un comentario