En la ciudad donde el Sol nunca sale, en este momento, brillan las luces. Aunque sean artificiales. El frío seco y melancólico se apodera de las calles de piedra y el viento gélidamente cortante nos acaricia sigilosamente en los paseos más solitarios.
Diciembre mes en el que haces balance. La hora de revelar los negativos. El momento propicio para tomarle el pulso al corazón y de paso, si es necesario de mandarlo a quirófano. Unas reformas, un contrato recordatorio aún sin firmar y una carta que cerrar. Pero sobre todo, de tener el valor de enviarla.
Por qué el tiempo pasa tan rápido y no eres capaz de asimilar todo lo que has vivido. O por qué tienes la sensación de no haber sido consciente cuando lo estabas haciendo.
Las esperanzas se tomaron las vacaciones antes de tiempo. Hoy debería de estar con el resto celebrando estas fechas, pero he optado por andar por las calles sin rumbo celebrando que algo nuevo empieza, y que algo feo y que me impide crecer se ha acabado.
Alto al fuego a la autodestrucción emocional.
En el transcurso de estos últimos meses lo puedo resumir como lo podría hacer con mi vida entera en una frase: cambio en 360 grados. Girando y girando. A veces, he sentido que lo hacía en dirección contraria, pero algo, sobrenatural y extraodinario, hace que siempre retorne al punto de partida. De nuevo, otra vez.
Como siempre.
Construyendo,
Yo
Lo que algo
O alguien
Destruyó
O por lo menos,
Intentó
Lo que he aprendido este año? Me río sólo al pensarlo mientras camino
Silencio.
Sí, eso es, silencio. Aprender a apreciarlo, y también apreciar la soledad. Muchas veces tememos estar solos. Puede que por inculcación cultural o contextual. En mis reflexiones lírico existencialistas incluso lo he relacionado con la asociación con la muerte, pero no pienso aburriros con eso.. Aparentemente, ese temor al vacío verbal también puede que sea causa del propio temer a escucharnos a nosotros mismos. Es curioso las veces que golpeamos nuestras intenciones fallidas una y otra vez contra la pared, esas que pretenden que
Algo,
O alguien
Encamine nuestro recorrido. Pero si no decides tú mismo a agarrar las riendas, te digo yo que nadie lo hará.
Sigo caminando.
Mientras pienso en…
Cuánta gente he dejado ir atrás.Y aunque he decidido quedarme con unos pocos, esos pocos son los que pienso llevarme conmigo por delante a donde sea. Este fuliminante año me ha mostrado que el paso de la gente por tu vida es algo esencial pero peligroso. No todas las personas que pasen por nuestras vida llegan para quedarse para siempre. Y yo tampoco lo veo algo tan malo. “Veni Vidi Vici”, o lo que es lo mismo en esto, “Viene te aporta, y se marcha” (En el mejor de los casos). El problema es que algunas personas lo asimilan mejor que otras, y yo creo que es por creer ciega y erróniamente en el “para siempre”.
Este año me deparará el destino este año, el mío…
No lo sé.
Tampoco me importa en exceso.
Sí lo que me deparó el pasado,
Pero espero al menos no convertirlo
En un fantasma que me impida
Lo que estoy haciendo
Continuar caminando.
Proust decía que el amor era el espacio y tiempo medido por el corazón. Pero, lo peor que le puede pasar al corazón es que se parta en mil pedazos, minúsculos, tan minúsculos en cuestión de un momento y desperdigados por todo el campo que sea imposible recuperar todos los trozos y hacer que lata como lo hacía antes. Porque a pesar de tenerlo todo para seguir adelante, sientes que falta algo, que ya no es igual. Pues claro que no. Es ahí cuando sabemos que ya tenemos nuestra historia y no quedan más que dos opciones: anclarte en un flojo enfermizo que no te hará llegar a ninguna parte, ni si quiera a la inicial, o
Seguir caminando
Y me doy cuenta que me queda mucho trayecto por delante.
Muchos pasos que saborear antes que
Algo o alguien
me pida por favor que me pare, pero que lo haga de verdad, de corazón. Porque hasta entonces, lo único que pienso antes que encontrarme con el anhelo de salir de mi misma, a bien de Baudelaire, es seguir haciendo lo que estoy haciendo ahora.
Caminar.
Feliz año, y recordaros que somos gracias a lo que erramos,
y lo que otros erran con nosotros.